Vamos a suponer que estás intentando seducir a alguien con quien todavía no has tenido ninguna experiencia sexual. Estas técnicas valen tanto para hombres como para mujeres porque son igualmente estimulantes para ambos.
Transcurrida la fase de seducción, luego del acercamiento, ya sea con besos o caricias superficiales, dirigiros a un sitio cómodo como ser una cama o un sofá. Estando aún totalmente vestidos adoptad diversas posturas del acto sexual manteniendo un contacto estrecho de vuestros sexos, imitando el ritmo y los movimientos, pasando de una postura a otra presionando los pubis, con caricias superiores, sin todavia quitaros la ropa; el hecho del obstáculo de la ropa y la espera a la penetración hacen que se intensifique el deseo mutuo.
En estos preliminares es importante actuar lentamente, apretando en profundidad, se crea así una corriente intensa entre los dos centros sexuales que permite aprender el ritmo y el temperamento sexual o las posturas preferidas de cada uno. Además, hacer crecer el deseo acrecenta las ganas de pasar al paso siguiente, no hay que olvidar que para la mujer resulta muy excitante la sensación del pene erecto debajo de la ropa del hombre.
A mayor tiempo haciendo que aumente el deseo la temperatura sube, y más intensa se hace la unión y más perdurable el deseo.
Es un ejercicio de autocontrol para el hombre, quien normalmente actúa instintiva y rápidamente; para la mujer resulta estimulante, teniendo en cuenta que normalmente ella necesita más tiempo.
Si el ejercicio ha dado resultado positivo, lo que ocurrirá es que ambos lleguen al punto en que deseen pasar rápidamente a la penetración.
Ideas / tipos de caricias cuando estáis vestidos:
Tendido el hombre sobre la mujer, le acaricia los senos a la vez que ambos sexos entran en contacto íntimo.
El hombre pasa su brazo entre las piernas de la mujer para acariciar sus nalgas ejerciendo una suave presión sobre el sexo de la mujer. Con la otra mano sigue acariciándole los pechos.
Apretar fuertemente la vulva/el pene a través del pantalón.
Abrir o levantar las piernas de la mujer de forma que el hombre pueda mordisquear su sexo a través del pantalón.