Nueve puntos especiales en el cuerpo del hombre que le hacen alcanzar el máximo placer sexual.
Labio inferior: Entre el labio inferior y la barbilla, la pequeña curva el hombre está repleta de receptores que hacen que la sensibilidad masculina se ponga a flor de piel. Cuando lo beses chupa su labio inferior, sostenlo con tus labios y pasa tu lengua por debajo de su labio. Sentirá un gran estímulo.
La manzana de Adán: La nuez es una zona que mantiene una relación directa con los genitales. Túmbale boca arriba y pasa tus labios húmedos por su cuello y sube con la lengua hacia la manzana con pequeños movimientos circulares.
Los pezones: Pueden ser muy sensibles a pesar de que muchos hombres no les dan la importancia que tienen. Pasa la lengua alrededor de la aureola y continua por el pezón, muérdelo de manera suave y poco a poco ve presionando más.
El pliegue entre los testículos y la base del pene: Muy pocos son los que conocen este punto tan excitante. Presiona suavemente el pliegue que une los testículos con el tronco del pene. Sube y baja lentamente las yemas de tus dedos hacia la parte inferior del escroto.
El perineo: Tiene un sin fin de receptores de placer, aprieta y acaricia suavemente tras sus testículos y cuando este a punto de llegar al orgasmo oprímelo un poco mas fuerte, alargarás su placer.
El pene: Forma dos aros con tus dedos índice y pulgar de cada mano. Coloca una mano en la base del pene y la otra en la punta y muévelas hacia arriba y abajo en direcciones opuestas. Comienza lentamente y ve incrementando la intensidad.
La punta del pene: Es la parte que tiene más poder orgásmico de todo su pene. Roza tus labios húmedos por ella como si te aplicaras pintalabios. Abre tus labios un poco y frota la punta entre ellos, incluso rozando un poco tus dientes.
El frenillo: Sujeta con la mano la base del pene y roza con tu lengua la punta de su pene en movimientos circulares mientras mueves la mano de arriba a bajo.