Se denomina Impotencia sexual o disfunción eréctil a la incapacidad de mantener el pene erecto como para permitir que se produzca la penetración.
Las causas pueden ser físicas, hormonales, neurológicas o psicológicas. La razón más común es una deficiente irrigación sanguínea al pene, aunque también razones de índole psicológica como la angustia, el miedo, la inseguridad, afectan directamente a la disfunción eréctil debido a que el mayor impulso sexual se origina en la mente.
La impotencia sexual es una de las mayores precupaciones de los hombres porque por lo general consideran al rendimiento sexual como una obligación en la que tienen que cumplir unos objetivos para llegar a unos estandares satisfactorios tanto para él mismo como para la mujer.
Es importante aclarar que en la mayoría de los casos este problema tiene solución, en la actualidad existen numerosos productos como por ejemplo los anillos de silicona que permiten retardar la eyaculación y mantener una erección más prolongada.
Por último el pene responde a los deseos y no a las órdenes directas, esto quiere decir que por mucho que el hombre se mentalice para tener una erección si existe otro factor determinante que le está afectando probablemente no lo logrará, el pene responde a sus propios impulsos.