El impulso sexual tiene principalmente como aliados a la reacción hormonal y a la mente abierta de la persona, aunque también tienen participación importante los sentidos que son los principales transmisores de los mensajes y estímulos al cerebro.
Las sensaciones que funcionan como provocación al cuerpo y a la mente encuentran en la VISTA, el OIDO, el TACTO, el GUSTO y el OLFATO el medio de transporte idóneo para hacer llegar el estímulo al cerebro. El rol primordial de los sentidos es transmitir estímulos a la mente quien es la que los recibe como posible incitación o impulso sexual.
El sentido del TACTO es uno de los más determinantes en el origen de estímulos sexuales. El tacto puede ser ejercido ya sea utilizando exclusivamente las manos y los dedos, o bien por intermedio del roce de otras partes del cuerpo sensitivas como pueden ser: la lengua, los labios, los pezones...La reacción química del cuerpo ante una caricia sugestiva que estimula los nervios de una zona sensible actúa disparando la actividad hormonal segregando en el cuerpo la ¨serotonina¨que es la denominada ¨hormona del placer¨ que influye directamente en los estímulos sexuales. Así como también activa la segregación de las ¨endorfinas¨ que son los neurotransmisores que emiten la señal de bienestar.
Otro de los sentidos que activa la sensación inquietante de la atracción sexual es la VISTA, por medio de los ojos se reciben inmensidad de estímulos eróticos desde la lectura o visualización de un material erótico que estimula la imaginación hasta la más explícita visión del cuerpo vistiendo lencería erótica de la pareja, los ojos son el canal de múltiples transferencias de sensaciones que despiertan la líbido. Existen ciertas imágenes reveladoras que atraen el deseo sexual como por ejemplo: insinuaciones con los labios o con la mirada, un cuerpo desnudo a contraluz, son mensajes inequívocos que atraen la atención y el deseo sexual de quien los observa.
Existen también ciertos rasgos físicos de una persona que son percibidos por la vista como pueden ser: labios carnosos, pechos prominentes, glúteos firmes y redondos, e incluso ojos con mirada incisiva pueden contener una enorme carga de sensualidad y erotismo que se canalizan a través de la vista.
Del mismo modo las percepciones del OIDO pueden acentuar las sensaciones, en forma de palabras, música, sonidos, despiertan las sensaciones de una manera especial . Repetir las frases que el amante desea escuchar puede ser la clave para provocar el deseo sexual.En la fase inicial de la excitación una frase en particular o una historia contada con detalles morbosos pueden lograr el mismo efecto también. Los gemidos de placer, jadeos, ruidos de respiración excitada funcionan como retroalimentadores del placer y sensuales disparadores de pasión, y crecen cuando se acaban las palabras.
El sentido del OLFATO se despierta en un ambiente de sexo silencioso y en la oscuridad, adquiriendo así más protagonismo los olores de la piel y los inherentes al sexo que son fragancias penetrantes, y distintivas de cada persona que afloran en momentos de excitación en la intimidad a raíz de la segregación hormonal y las feromonas. El órgano Vomeronasal actúa detectando estas fragancias tan particulares.
Muy cercano al olfato tenemos también al sentido del GUSTO, el cual llega al cerebro a través de la pecepción de la lengua cuando se recorre con ella cada centímetro del cuerpo de su amante, el sabor de su piel y de los rincones más intimos donde la saliva se mezcla con las secreciones corporales formando distintos sabores a veces agrios, salados e incluso con un toque dulce. Aunque en la realidad muchas veces se necesita la utilización de complementos para incentivar la imaginación del uso de este sentido, por ello muchas parejas utilizan productos de muy agradable sabor según sus gustos como por ejemplo nata, cremas, chocolate líquido, para reinterpretar así la mezcla de sustancias deliciosas con las corporales en un delicado ritual de placer. Al igual que algunas parejas derraman bebidas sobre el cuerpo de su pareja para beberlas de su piel mezclando así los sabores.
Las percepciones de los distintos sentidos se entremezclan y complementan entre sí en la realidad para pontificar el deseo y la atracción y ofrecer una versión multidimensional del estímulo sexual.