Éste es un ejercicio muy apropiado para aquellas situaciones en las que has estado sometidos a mucho estrés, como por ejemplo un día laboral agotador, una entrevista importante, etc
Es apropiado para calmarse cuando llegas a casa y no dejar que la mente siga dándole vueltas una y otra vez a los problemas.
El ejercicio se divide en dos partes.
Se debe hacer en posición horizontal y con los ojos cerrados de la siguiente forma:
Respira con intensidad tres veces. Posteriormente céntrate en tus pies, date un tiempo para experimentar y después imagina y siente como cada vez pesan mas y se relajan.
Continua subiendo centrando tu atención en los músculos, pantorrillas, genitales, glúteos y cintura.
Date un tiempo para sentirlos y a continuación imagina y siente como pesan y se relajan, pesan y se relajan.
Continua subiendo centrando tu atención a través del torso, abdomen, pecho espalda, hombros, brazos y manos.
Date un tiempo para sentirlos y a continuación imagina y siente como pesan y se relajan, pesan y se relajan.
Continua subiendo centrando tu atención a través del cuello, músculos de la cara, cuero cabelludo, y por último la mente.
Date un tiempo para sentirlos y a continuación imagina y siente como pesan y se relajan, pesan y se relajan.
Respira de nuevo intensamente tres veces y siente como formas un todo que pesa y se relaja, pesa y se relaja.
Ahora imagina un luz dorada irradiante que empieza a meterse en tu mente.
Esa luz es absolutamente revitalizante, de forma que sientes como te suelta la mente y relaja todas tus ansiedades.
Visualiza como esa luz discurre por tu cabeza, a través de tu cuello, hombros, espalda, brazos y manos, pecho, abdomen, cintura, glúteos y genitales, pantorrillas y muslo, rodillas, tibia y peroné, tobillos y finalmente pies.
Date todo el tiempo que requieras para que esa luz invada todas esas partes de tu cuerpo y las revitalice, despeje y equilibre.
En el momento que hayas llegado a los pies imagina y siente como la luz hace que estés todo dorado, sale a borbotones por las plantas de los pies, y empieza a moverlos poco a poco. Mueve todo el cuerpo lentamente hasta ir desperazándote del ejercicio y por último abre los ojos.
A continuación levántate y estírate, en concreto la espalda.
Hazlo siempre que te apetezca y en breve comenzaras a ver los resultados.