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Las zonas erógenas del hombre primarias esenciales son el pene y el escroto, estas son zonas tan sensibles que estimuladas directamente pueden aumentar su voluptuosidad, aunque existen otras zonas más reducidas que si se estimulan con los dedos o la lengua en caricias apropiadas son capaces de provocar una erección más rápidamente y transmitir una corriente de sensaciones a todo el cuerpo. El glande, esa piel delicada de color rosado es la superficie más sensible del pene, con algunos puntos particularmente sensibles a la estimulación como el frenillo y el orificio de la uretra. El escroto, que es la piel arrugada en forma de bolsa que guarda en su interior a los testículos, es una zona genital muy erógena que responde activamente a la estimulación con caricias o lamidas. A estos puntos erógenos primarios se suman otros como las tetillas y los pezones que en los hombres también requieren una atención especial hasta lograr su erección. Las orejas del hombre son un punto débil también, la estimulación con la lengua o los labios tanto del lóbulo de la oreja como del espiral interior son puntos especialmente sensibles. El perineo que es la porción de piel que está en medio de la base del pene (escroto) y el ano, la estimulación de esta zona que tiene miles de terminaciones nerviosas ya sea manual o lingual es capaz de provocar una tensión de los músculos tan intensa que desencadena una sensación de orgasmos más intensos en el hombre. Estas zonas erógenas más relevantes en el hombre no descartan otros puntos en la geografía erótica a los que el hombre reacciona como pueden ser: el cuello, los codos y rodillas, los pies, y todos los que se puedan llegar a descubrir mediante caricias en los preliminares. |