|
Muchos no habrán escuchado jamás el término Dendrofilia, y es que quizá esté poco difundida o no sea muy mediática pero los expertos la clasifican como una práctica sexual más fácil de complacer y suave que el Oculolinctus, que como explicamos en otro artículo consiste en la excitación sexual por "lamer los ojos de la pareja". Este tipo de prácticas sexuales requieren, como sabemos, una mente abierta a la experimentación y tolerante con gustos sexuales y elementos que excitan a cada persona, incluso podrían calificarse como rarezas, pero si una práctica sexual es aceptada por ambas partes, no tiene por qué censurarse. ¿O sí?. Que sean extrañas, incluso que nos provoque repulsión o rechazo no debe mermar la tolerancia sexual.
Por la red pululan todo tipo de prácticas sexuales y se trata de conocer, comprender (practicar, si se desea) y aceptar que somos diferentes, también en el sexo. Existe poca información al respecto porque se trata de prácticas sexuales alternativas, poco usuales o que no suelen contemplarse en los manuales. Dendrofilia es la práctica sexual que consiste en excitarse por el roce con las flores. Es decir, en arrancar las flores y rozarlas contra el cuerpo poniendo especial ímpetu al entrar en contacto con los genitales, donde se restriegan con mayor apasionamiento. Si recordamos "American Beauty" había una escena donde la mejor amiga de la hija de Kevin Bacon aparece desnuda sobre una manta de pétalos de rosa y su mera visión excita al protagonista. Existen escenas eróticas donde algunas flores o plantas resultan eróticas por el mero hecho de mirarlas, su movimiento al rozarles el viento... Hay personas a las que les gusta poseer a las plantas como seres sensibles y sumisos. Éste sería el enfoque más perverso de esta práctica sexual. Por otra parte, también podemos leer relatos de náufragos que ahogan sus deseos de rozarse contra el cuerpo de otro ser humano eyaculando en el interior de las oquedades de los árboles. Otras personas esgrimen frutas o vegetales para saciar su deseo sexual cuando estos tienen una forma fálica, como los pepinos o zanahorias, aunque no es una práctica sexual demasiado higiénica. Otras personas se excitan con las plantas porque las asocian a relaciones íntimas mantenidas en un jardín o en un bosque o en cualquier otro lugar donde hubiesen muchas plantas alrededor. También es frecuenta la práctica erótica de acariciarse el cuerpo con una flor como si de una pluma se tratase. Eso excitó al personaje del actor Josh Hartnett en "40 días y 40 noches", que estaba tan desesperado por realizar prácticas sexuales de cualquier tipo y provocó el orgasmo en su novio cuando él no podía proporcionárselo por un medio más tradicional. Son dos de las prácticas sexuales con plantas más elegantes y menos extravagantes. |