Muchas personas agradecen más diez minutos intensos y placenteros que una hora para no llegar luego al orgasmo. Existen distintas posturas con las que se puede provocar un orgasmo en una mujer a través de la estimulación del Punto G. Existe vibradores del punto G pero también se puede, y se debe, practicar en pareja. La primera de ellas para lograr este orgasmo sería aquella en la que la mujer se sitúa sobre el hombre (donde ella domina y marca el movimiento); practicándola se puede estimular el punto G directamente con el pene y el placer se ve acrecentado si la fricción es la correcta. En este sentido, la práctica será tu principal aliada. Otra opción para provocarle un orgasmo del Punto G estriba en la postura del "furor salvaje", o lo que es lo mismo, a cuatro patas, de forma que mientras se penetra a la mujer se pueda estimular el clítoris con los dedos, siempre con mucha suavidad porque, de no ser así, se puede provocar más molestias que placer. También se puede estimular el punto G hasta el orgasmo introduciéndole el dedo índice y anular en la vagina y realizando un suave movimiento de los dedos como diciéndole "ven aquí", en su interior. La intensidad deberá incrementarse dependiendo de las reacciones que se aprecien en la pareja, ella marcará con sus movimientos, o con sus gemidos previos al orgasmo, el ritmo que debe seguirse en cada momento de la relación sexual. En esa pared frontal que se acaricia se halla el anhelado, y para muchos misterioso, punto G. El placer puede maximizarse mediante la fricción del clítoris con la otra mano. La conjunción de ambos movimientos la hará explotar de placer y alcanzar un orgasmo en menos de lo que imaginas. Si ella está estresada o está un poco desmoralizada, aplicarle esta receta sin duda le provocará una subida de adrenalina. |