Un masaje erótico y sensual puede provocar que los placeres carnales se desaten y dominen a la persona que lo recibe hasta arrastrarla al éxtasis. Comenzaremos por untarnos las manos en un aceite de vainilla, fresa, frutas exóticas... o cualquier otro sabor y olor para el deleite de vuestros sentidos. Se trata de que el aroma y el sabor enciendan las pasión, la desaten desde el momento en que se aplique. Los que encuentras en las tiendas sex-shops reúnen estas características y muchos, además, calientan la zona sobre la que se aplican disparando la temperatura. Luego se sitúa uno de los dos, afortunado que vaya a recibir el masaje erótico, boca abajo. El ritual arranca con un suave masaje sobre el cuero cabelludo. La cabeza es una zona erógena generalmente olvidada, que provoca más placer del que se presupone. El segundo paso consiste en recorrer el cuerpo de tu pareja comenzando por la espalda. Acariciarla con las yemas de los dedos para posteriormente lamerla. Le hará enloquecer si después sigues por el resto de recovecos de su cuerpo. Al alcanzar los muslos, sé sutil, de forma que el paso por las nalgas y la entrepierna no sea demasiado intenso. Recomendamos que en este punto del masaje erótico y sensual la otra persona se quede con la miel en los labios, esperando a que les des más... Después recréate en la parte trasera de las rodillas, una zona sumamente erógena. Cuando la siguiente parada sean los pies, lame, chupa y succiona cada uno de los dedos mientras acaricias suavemente la palma de los pies con la yema de los dedos. |